mercoledì 18 febbraio 2009

Il calcio balilla (El futbolín)

Da piccolo, possedevo (dove sarà finito?) un rarissimo modello di calcio balilla: a pulsanti. Ogni tasto, in totale sei per squadra, controllava uno o due giocatori, il portiere era a manovella, quasi un modo di dire. La pallina, di ferro, si fermava sui magneti, sistemati sotto il piano di gioco, posti davanti ad ogni calciatore, questi non doveva far altro che colpire il pallone una volta fermo: mentre lo scrivo mi convinco che anche Del Piero avesse il mio stesso biliardino.
Montato su una tribuna laterale, il tabellone “elettronico” dominava il campo da gioco; tramite rotelline numerate era possibile tenere aggiornato il risultato e, meraviglia, negli appositi spazi si potevano sistemare delle targhette di carta con i nomi delle squadre.
Erano presenti, qui sta il bello, cartellini con nomi di compagini di tutto il mondo, non solo italiane; per un bambino appena in età scolare non era per niente facile leggere e pronunciare “1. FC Köln” o “Cruzeiro Belo Horizonte” (l’unica parola che si conoscessi, con l’acca iniziale, era hotel, per la precisione “Hotel Primavera”, Rimini, dove ogni estate andavamo in vacaza), poi bisognava farsi spiegare la provenienza queste squadre:

- l’Estudiantes La Plata sta in Argentina
- Uh
- l’Ipswich Town, in Inghilterra
- Ah (mi ricordo ancora i baffoni dello scozzese John Wark)

Credo che sia nata così la mia predisposizione, se non già passione, per il calcio internazionale; naturalmente fra tutti i nomi era presente anche quello dell’ Atlético di Madrid.

Alan Brazil e John Wark, Ipswich Town


El futbolín

De niño poseía (donde estará ahora?) un modelo de futbolín muy raro: con teclas.
Cada botón, en total seis para equipo, mandaba uno o dos jugadores, el portero tenía manivela (casi una frase hecha). La pelotita, de hierro, se paraba sobre imanes, instalados por debajo del plan de juego, colocados por delante de cada futbolista, este no debía hacer otra cosa que golpear el balón una vez detenido: mientras lo escribo me convenzo que también Del Piero tuviese mi mismo fútbol de mesa.
Colocado sobre una grada lateral, el marcador "electrónico" dominaba el campo de juego; por medio de dos ruedecillas numeradas era posible actualizar el resultado y, maravilla, en los espacios apropiados se podían colgar las plaquetas con los nombres de los equipos.
Había, en ese punto radica lo bonito del asunto, tarjetas con nombres de conjuntos de todo el mundo, no solo italianos; para un niño a penas en edad escolar no era nada fácil leer y pronunciar “1.‭ ‬FC Köln‭”‬ o‭ “‬Cruzeiro Belo Horizonte‭” (la única palabra que conociera, con la hache al comienzo, era hotel, para ser más exactos "Hotel Primavera", Rímini, donde cada verano íbamos de vacaciones), después había que hacerse explicar la procedencia de estos equipos:

-‭ el ‬Estudiantes de La Plata es de Argentina
-‭ ‬Uh
-‭ el ‬Ipswich Town,‭ de Inglaterra‭
-‭ ‬Ah‭ (todavía me acuerdo de los bigotes del escocés ‬John Wark‭)

‭Creo haya nacido así mi predisposición, si no ya pasión, por el fútbol internacional; por cierto, entre todos los nombres estaba, también, el del Atlético de Madrid.

4 commenti:

MJ Navarro ha detto...

¿Ve como tiene que escribir más?

Vito ha detto...

Claro! Estoy tomando carrerilla...qué tiemble Tolstói!

Carlos Fuentes ha detto...

questo el il post qui voglio incluire n'el mio ridiculíssimo bloggo (dico io qu'en italiano si dirá bloggo, qui pegga piú, no?)
le paresce bene, Don Vittonne?

Vito ha detto...

Me parece perfecto, Don Carlos.
Lo estoy traduciendo, entre sabado y domingo estarà listo (creo yo).
Puede que cuando lo lea en italo/castellano cambie Vd de idea...